Condiciones de la piel10 de junio de 2024·7 min de lectura·Actualizado 22 de mayo de 2024

¿Cómo se relacionan las emociones con la rosácea, el acné y el melasma?

El estrés, la ansiedad y el miedo pueden desencadenar o empeorar la rosácea, el acné y el melasma. Te explicamos por qué ocurre y cómo manejarlo con hábitos y tratamientos médicos.

mujer con acné emocional en el rostro
Respuesta corta

Las emociones intensas, como el estrés, la ansiedad o el miedo, activan la respuesta de lucha o huida y liberan cortisol, adrenalina y mediadores inflamatorios. Estos pueden aumentar el sebo, dilatar los vasos sanguíneos y debilitar la barrera cutánea, lo que favorece brotes de acné, rosácea y melasma. Estas condiciones se controlan combinando manejo del estrés, descanso, ejercicio y tratamientos médicos indicados para cada piel.

¿Sabías que las emociones también se reflejan en la piel? Si has experimentado estrés en el trabajo, tensión o ansiedad durante meses, es probable que también hayas pasado por un brote de melasma, rosácea o acné. El estrés y las emociones intensas pueden desencadenar o empeorar estos episodios, y por eso las cremas o los tratamientos, por sí solos, no siempre bastan.

En este artículo te explicamos cómo aparecen estas respuestas emocionales en nuestra piel y algunos consejos para controlar el problema desde casa.

Emociones que se asocian a la rosácea, el melasma y el acné

El acné emocional es una de las razones por las que nos salen granitos después de la adolescencia, cuando somos adultos o incluso personas mayores. Varios estudios han observado que durante períodos de estrés prolongado, como la temporada de exámenes, la piel se inflama y produce más sebo. Como resultado, los poros se llenan de grasa causando brotes de acné.

A su vez, se sabe que hormonas como la adrenalina y el cortisol pueden hacer que los vasos sanguíneos de la piel se dilaten, lo que favorece el enrojecimiento facial y puede desencadenar brotes en personas con rosácea.

En general, todas las emociones tienen un impacto en la piel pues están estrechamente conectadas con el sistema nervioso, el sistema endocrino y el sistema inmunológico. Sin embargo, hay tres emociones negativas que pueden volverse tóxicas si padeces algún tipo de dermatitis.

La ansiedad

    Cuando nos sentimos ansiosos, producimos más cortisol. Esta hormona puede influir en la aparición del acné, ya que estimula la producción de sebo, que puede obstruir los poros. Además, el cortisol puede afectar la función de barrera de la piel, disminuyendo su capacidad para retener la humedad.

    La ansiedad también puede contribuir a aumentar la reactividad de la piel y hacerla más propensa a las irritaciones y enrojecimientos. De allí que se relacione con la rosácea, un trastorno cutáneo que causa granitos y vasos sanguíneos perceptibles, generalmente en la zona central de la cara.

    Y no solo eso. La ansiedad durante períodos prolongados también podría aumentar la actividad de la tirosinasa, una enzima que promueve la aparición de manchas generando melanina en exceso como un método de autoprotección.

    mujer en el trabajo ve los efectos del estrés en su piel

    El miedo

      Sentir terror o inquietud también afecta a la piel. El sentimiento de tensión llega al sistema nervioso central y desencadena la famosa respuesta de lucha y huida, que puede incluir un aumento en la producción de sudor. Como resultado, se empiezan a obstruir los poros del rostro causando acné emocional u otro tipo de dermatitis.

      El estrés

        El estrés en cualquiera de sus formas también juega un papel importante en todas las alteraciones de la piel, pero especialmente en las relacionadas con condiciones dermatológicas. Una encuesta realizada por la Sociedad Nacional de Rosácea (NRS) confirmó que más de 600 pacientes tenían un brote de rosácea relacionado con el estrés al menos una vez al mes.

        Los efectos observados en la piel pueden variar, incluida la sensación de enrojecimiento, sequedad y picazón, así como la aparición de líneas, arrugas o descamación. En general, el estrés puede hacer que la piel se vea inflamada y opaca.

        ¿Por qué existe este vínculo entre la piel y las emociones?

        De la misma forma que los pensamientos negativos generan reacciones químicas en nuestro cerebro, también producen cambios en la piel. La razón es que las emociones intensas tienden a estimular el sistema nervioso simpático, conocido como el sistema de lucha o huida. Cuando esto sucede, se liberan al torrente sanguíneo hormonas y mediadores inflamatorios que terminan llegando a la piel.

        rutina de skincare para el acné emocional

        Te preguntarás qué efectos pueden tener estas sustancias en la salud de la piel, bien, principalmente pueden afectarnos de la siguiente manera:

        • Alteran el equilibrio hormonal, lo que favorece la aparición del acné y los puntos negros.
        • Debilitan la barrera cutánea, la capa que mantiene la piel humectada y protegida ante cualquier lesión.
        • Aceleran la aparición de arrugas, pues disminuyen la producción de colágeno y elastina en las capas más profundas de la piel.
        • Causan inflamación y picor en la piel, lo que puede agravar problemas como la psoriasis.

        Hormonas y neurotransmisores como la adrenalina, el cortisol o la sustancia P, de acción proinflamatoria, llegan a la piel cuando nos estresamos, y tienen diversos efectos. Las pieles secas pueden resecarse más, las pieles grasas producir más grasa y las pieles sensibles desarrollar eccemas; en la piel con acné, los brotes más intensos aumentan el riesgo de cicatrices de acné.

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        Además, la adrenalina hace que el corazón lata más rápido y con más fuerza, acto que dilata los vasos sanguíneos. Para las personas con rosácea, tener este sistema activado a largo plazo puede provocar un brote en las mejillas o aquellas zonas en donde los vasos sanguíneos están más debilitados.

        El sistema nervioso autónomo -que regula las funciones involuntarias del cuerpo incluyendo la sudoración- también puede verse influenciado por el estrés, la ansiedad o el miedo. En consecuencia, la producción de grasa puede alterarse temporalmente, lo que favorece la aparición de granos.

        También es posible que las personas con rosácea, acné y melasma tengan una desregulación del sistema parasimpático, que normalmente es responsable de liberar mensajeros químicos para promover el descanso.

        ¿Qué personas se ven más afectadas por la rosácea, el melasma y el acné emocional?

        En general, todas aquellas que tengan períodos de estrés prolongados, miedo o ansiedad son propensas al acné emocional. No obstante, los síntomas de este tipo de brotes pueden variar de persona a persona, dependiendo de qué tan grave sea su estado de salud.

        Algunas afecciones de la piel están estrechamente relacionadas con afecciones de salud mental, como el eccema que se relaciona con la ansiedad. Pero también sucede lo contrario, es decir, una afección cutánea puede aumentar las probabilidades de desarrollar una mala salud mental.

        apretar los granos de acné genera más acné

        Es importante recordar que el estrés, la ansiedad y el miedo son parte de nuestra vida. Tenemos que aprender a sobrellevar estas emociones para mantener una piel saludable a medida que envejecemos.

        Consejos para afrontar las emociones negativas que afectan tu piel

        Para el acné, la rosácea y el melasma se acostumbra recetar cremas que corrijan el problema, como puede ser un buen despigmentante para igualar el tono de la piel o activos como los alfa y beta hidroxiácidos (AHA y BHA). No obstante, cuando el estrés es un desencadenante importante, el tratamiento de la piel funciona mejor si también se aborda el manejo emocional.

        El acné emocional, la rosácea y el melasma no se curan de una vez: se controlan. Como mencionamos anteriormente, la idea no es que evites todas las situaciones negativas sino disponer de las herramientas necesarias para calmarte en cualquier momento.

        Sigue estos consejos para el melasma, la rosácea y el acné emocional

        Es importante encontrar formas de relajarse que ayuden a mejorar el estado de ánimo. La respiración profunda es una buena opción para estimular el sistema parasimpático y ayudarlo a mantenerse más tranquilo durante momentos estresantes.

        mujer practicando yoga para controlar el estrés

        Descansar adecuadamente también te ayuda a sentirte mejor preparado para manejar situaciones agobiantes. Esto contribuye a regular los niveles de cortisol, relacionados con el acné emocional.

        Otro método a tener en cuenta es el ejercicio regular. Una rutina de cardio diaria puede ayudar a aumentar tu tolerancia al estrés y mejorar tu estado de ánimo general. El yoga y la meditación son buenas formas de mantenerte tranquilo y centrado en este sentido.

        Y si estás enfrentando situaciones estresantes, asegúrate de tomarte también un poco de tiempo para hacer las cosas que amas y que te hacen feliz. Esto podría consistir en tomarse el tiempo para ver tu serie favorita, dar un paseo por el parque, llamar a tus amigos para charlar o, en general, hacer tu rutina ideal de skincare.

        ¿No hay un tratamiento estético contra el acné emocional?

        Aunque las cremas y otros tratamientos pueden minimizar los síntomas de la rosácea, el melasma y el acné emocional, lo realmente importante sería abordar estas emociones. Además del apoyo emocional, que puede incluir acompañamiento terapéutico, hay varios tratamientos médicos que pueden ayudarte a mejorar los síntomas en tu piel.

        mujer con ansiedad viendo su piel con rosácea

        Uno de ellos es la Luz Pulsada Intensa (IPL), ya que mejora la textura del rostro mediante pulsos de luz. Actúa en capas profundas de la piel, puede estimular la producción de colágeno y mejora la apariencia de las pieles acneicas.

        Los peeling químicos también pueden recomendarse si tienes acné o rosácea, ya que ayudan a destapar los poros y renovar la piel. En sesiones periódicas, con la frecuencia que indique tu médico, pueden ayudar a prevenir futuros brotes de acné o inflamación.

        Y por último, pero no menos importante, la mesoterapia facial. Con activos seleccionados según tu piel, este tratamiento aporta hidratación profunda y ayuda a recuperar su brillo natural. Los resultados varían según cada paciente.

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        Preguntas frecuentes

        ¿Qué es el acné emocional?

        Es el acné que aparece o empeora en períodos de estrés prolongado, ansiedad o tensión, incluso en la adultez. Durante esos períodos el cuerpo produce más cortisol, que estimula la producción de sebo y la inflamación de la piel. Los poros se llenan de grasa y aparecen brotes. Se controla combinando el manejo del estrés con una rutina y tratamientos adecuados.

        ¿El estrés puede empeorar la rosácea?

        Sí. La adrenalina y el cortisol que se liberan con el estrés pueden dilatar los vasos sanguíneos de la piel y favorecer el enrojecimiento, sobre todo en las mejillas y la zona central del rostro. En personas con rosácea, mantener este sistema activado durante mucho tiempo puede provocar brotes. La rosácea no se cura: se controla.

        ¿Qué hábitos ayudan a controlar el efecto de las emociones en la piel?

        La respiración profunda, el descanso adecuado, el ejercicio regular, el yoga y la meditación ayudan a estimular el sistema parasimpático y a regular el cortisol. También conviene reservar tiempo para actividades que te hagan sentir bien. La idea no es evitar toda situación negativa, sino contar con herramientas para calmarte cuando aparezca.

        ¿Qué tratamientos médicos ayudan con la rosácea, el acné y el melasma?

        Según cada caso, la Luz Pulsada Intensa (IPL) puede mejorar la textura y la apariencia de las pieles acneicas; los peelings químicos ayudan a destapar los poros y renovar la piel; y la mesoterapia facial aporta hidratación profunda. Estos tratamientos mejoran los síntomas, pero funcionan mejor si también se aborda el estrés. Los resultados varían según cada paciente.

        iki
        Contenido revisado por
        Dra. María José Urbani

        Médica especialista en piel · medicina estética y antienvejecimiento. Fundadora de IKI Skin Experts, Usaquén, Bogotá.

        Este artículo es informativo y no reemplaza una consulta médica. Los resultados de cualquier tratamiento varían según cada paciente. Si tienes una condición de piel, agenda una valoración para recibir un diagnóstico.

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